Nutrición para controlar los triglicéridos

Los triglicéridos son un tipo de grasas que podemos ingerir a través de la alimentación (alimentos grasos ) y el hígado también los produce cuando consumimos un exceso de energía o calorías, sobre todo en forma de carbohidratos. Estas calorías sobrantes se almacenan en forma de triglicéridos.

El tratamiento orientado  a reducir los triglicéridos incluye modificaciones tanto en el estilo de vida - dejar el tabaco, practicar ejercicio físico de forma moderada y regular, evitar el sobrepeso u obesidad, evitar el consumo de alcohol - como en la alimentación. Se aconseja adecuar el aporte calórico a las necesidades de la persona para alcanzar un peso saludable y controlar la cantidad de grasa y azúcares simples ingeridos para evitar que se transformen en triglicéridos.

Recomendaciones

 Ajustar la dieta a las necesidades calóricas de forma individualizada y mantener un peso saludable.

 Suprimir cualquier tipo de bebida alcohólica para evitar la síntesis hepática de triglicéridos.

Reducir el consumo de grasa de la dieta, especialmente la grasa saturada. Para lograrlo:

o             Elegir las carnes magras y quitar la grasa visible antes de su cocinado

o             Desgrasar los caldos de carne o aves en frío

Se recomienda aumentar el consumo de pescado en detrimento de la carne. Aumentar el consumo semanal de pescado a cuatro raciones y elegir dos días pescado azul.

Se recomienda utilizar los aceites de semillas (oliva, girasol,...) tanto para cocinar como aliño de los platos, en contra de la mantequilla o margarina.

Evitar el exceso de hidratos de carbono simples (azúcar y derivados, pastelería, bollería, miel, bebidas carbonatadas azucaradas, jugos envasados) ya que aumentan los niveles de triglicéridos.

Reducir el consumo de azúcares simples sustituyendo el azúcar o miel por edulcorantes y, reemplazar las bebidas azucaradas por su versión light.

Aumentar el consumo de fibra y antioxidantes naturales:

o             tomar al menos 2 piezas de fruta al día (preferiblemente con piel ó pulpa).

o             Escoger preferiblemente productos integrales. (Pan, arroz, pasta)

o             Aumentar el consumo de leguminosas (granos) 1-3 veces por semana

o             Consumir 2 raciones de verdura ó ensalada al día (preferiblemente una ración en crudo y otra cocida) como plato principal o acompañamiento.

             Evitar las preparaciones culinarias excesivamente grasas como guisos, estofados, frituras y rebozados. Preferir plancha, asado, horno, papillotte, vapor , hervido o escalfado.